Las autoridades de la vecina provincia de Salta alertan sobre el riesgo de intoxicaciones por monóxido de carbono ante la llegada del frío, tras un aumento de casos a nivel nacional.
A medida que se acerca la temporada de bajas temperaturas, los especialistas en salud pública están emitiendo advertencias sobre el peligro de las intoxicaciones por monóxido de carbono. Este gas, que carece de olor, color y sabor, es altamente peligroso y su inhalación puede ser mortal.
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En Salta, hasta la Semana Epidemiológica 11 de 2026, no se han registrado casos, pero los antecedentes de años anteriores obligan a mantener la vigilancia. En 2024 se confirmaron 90 casos de intoxicación, mientras que en 2025 la cifra fue de 88, lo que demuestra la importancia de no bajar la guardia.
A pesar de que no se han notificado muertes hasta la fecha, las autoridades insisten en que se trata de un fenómeno prevenible que tiende a aumentar con la llegada del frío. A nivel nacional, ya se han reportado 130 casos de intoxicación por monóxido de carbono en 2026, siendo la provincia y la ciudad de Buenos Aires las más afectadas.
Un dato preocupante es la tendencia creciente en los últimos años; la tasa de casos ha aumentado de 2,77 cada 100 mil habitantes en 2022 a 4,2 en 2025. Este incremento es alarmante y subraya la necesidad de atención por parte de la población.
Durante el invierno pasado, se registró un pico de 487 casos en la semana epidemiológica 27 de 2025, coincidiendo con una ola de frío extremo. Salta fue una de las provincias más afectadas, con 49 casos notificados en un corto período.
El monóxido de carbono se genera principalmente por la combustión incompleta de materiales como gas, leña y carbón. La mayoría de los casos están asociados al uso inadecuado de artefactos de calefacción o falta de mantenimiento.
El contexto económico puede agravar la situación, ya que el aumento en los costos de los servicios públicos podría llevar a las familias a utilizar métodos de calefacción más precarios. Además, se prevé un invierno más riguroso debido a las intensas precipitaciones del verano.
Las autoridades sanitarias recuerdan que estas intoxicaciones son evitables con medidas simples, como no usar braseros o estufas a combustión en ambientes cerrados sin ventilación. Es importante prestar atención a síntomas como dolor de cabeza, mareos y náuseas, que pueden indicar intoxicación. Ante cualquier sospecha, se debe ventilar el ambiente y acudir al centro de salud más cercano.