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Cinco loros son separados en zoológico por insultar a visitantes

La sorprendente historia de cinco loros que insultan a los visitantes se desarrolla en el Lincolnshire Wildlife Park, Inglaterra, donde su comportamiento ha suscitado atención y preocupación entre los cuidadores del zoológico.

Hoy 14:43

En un episodio llamativo en el Lincolnshire Wildlife Park, en Inglaterra, cinco loros grises africanos han sido separados debido a su tendencia a insultar a los visitantes. Este comportamiento comenzó durante su cuarentena inicial, cuando los cuidadores notaron que estos pájaros repetían groserías escuchadas antes de llegar al parque.

Los loros, llamados Billy, Elsie, Eric, Jade y Tyson, empezaron a imitar palabras fuertes y a reaccionar a las risas y sorpresas de los visitantes. Cada insulto que proferían provocaba carcajadas, lo que servía como refuerzo positivo para el grupo.

Sin embargo, este comportamiento se convirtió en un problema potencial dentro del aviario, que alberga cerca de doscientos loros jóvenes. Aunque los loros no comprendían el significado de las palabras, sí reconocían las reacciones humanas, lo que aumentaba el riesgo de que otros loros imitaran el vocabulario inapropiado.

Ante esta situación, los cuidadores decidieron separar a los loros en diferentes áreas del parque con el objetivo de prevenir la propagación de su léxico inadecuado. Esta medida no se tomó como un castigo, sino como un intento de proteger la experiencia de los visitantes, especialmente la de los niños.

El personal del parque destacó que los loros grises africanos son conocidos por su capacidad para imitar sonidos humanos, lo que plantea un desafío cuando el entorno influye en su aprendizaje y comportamiento.

El incidente también invita a reflexionar sobre la inteligencia de los loros. Estos animales no repiten palabras por malicia, sino que reaccionan a las emociones provocadas por su entorno. Lo que genera atención y risa es más propenso a ser imitado por estas aves.

En la actualidad, los cinco loros continúan en el parque, cada uno en áreas separadas, interactuando con otras aves y el público, pero sin el riesgo de que su vocabulario inapropiado se difunda por todo el aviario. Esta historia ilustra cómo tanto animales como humanos aprendemos a través de la observación y la imitación.