Según se informó, los trabajadores se bañaban en el monte con baldes y bebían agua de bidones de agroquímicos.
La Unidad Fiscal Santa Fe y la procuraduría especializada presentaron la acusación de una investigación en la que se determinó que 20 personas captadas en el Chaco y trasladadas a un establecimiento de Arroyo Leyes, fueron sometidas a condiciones de vida y trabajo inhumanas.
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Según lo informado por Diario Norte de Chaco, las jornadas laborales comenzaban alrededor de las 3 de la madrugada y se extendían por más de doce horas, de lunes a lunes, sin descansos.
El Área de Investigación y Litigio de Casos Complejos de la Unidad Fiscal Santa Fe y la Procuraduría de Trata y Explotación de Personas (Protex) formularon el pasado 31 de marzo la acusación a fin de promover la apertura del juicio oral de un productor rural de 25 años, a quien se le atribuye la comisión, en carácter de autor, del delito de trata de personas con fines de reducción a la servidumbre, agravado por el abuso de la situación de vulnerabilidad, la cantidad de víctimas y la consumación de la finalidad.
Asimismo, se estimó en 8 años de prisión la pena que la fiscalía requerirá que se imponga en el marco del debate oral.
La detección de 45 personas sometidas a condiciones de vida y trabajo inhumanas en un campo de cultivo de frutillas del imputado F.A.P. fue posible gracias a que algunas de ellas huyeron y lo denunciaron en una comisaría local.
La investigación preparatoria se inició el 17 de septiembre de 2025 y el 1 de octubre se realizó el allanamiento al campo donde se identificó a los trabajadores. La mayoría provenía del Chaco especialmente de San Bernardo y La Clotilde y había sido trasladada al campo bajo promesas laborales que no se cumplieron. La acusación sostiene que el imputado financiaba los pasajes y luego descontaba esos montos de los salarios, generando así un sistema de endeudamiento inducido.
Si bien al formalizar la investigación en octubre de 2025 se contabilizaron 45 personas como las presuntas víctimas, la acusación, en función de los testimonios recabados, finalmente se enfocó en 20 de ellas.
Condiciones de vida y trabajo
La acusación describe condiciones de extrema precariedad: los trabajadores dormían en galpones o construcciones improvisadas, con techos de chapa, piso de tierra y cajones de madera utilizados como camas. Las personas debían higienizarse en zonas de monte con baldes y consumir agua almacenada en bidones de agroquímicos. Según los testimonios, las jornadas laborales comenzaban alrededor de las 3 de la madrugada y se extendían por más de doce horas, de lunes a lunes, sin descansos, con remuneraciones por debajo de los mínimos legales.
Uno de los testimonios describe en el expediente: "De lunes a lunes trabajamos. Entramos a laburar a las 3 de la mañana, salíamos a las 11. De las 11, comíamos algo un ratito, ya teníamos que entrar otra vez a las 7 de la tarde. Hasta que baje el sol. Y otra vez a la madrugada. Teníamos que hacer todos los días así, así, así. Y el cuerpo no da más, viste que vos estás cansado y dormís una hora, dos nomás, y no das más. Me dolía todo el pie cuando tenía que ir otra vez".
El caso cuenta con la intervención de programas estatales de asistencia para el acompañamiento psicológico y social de las víctimas.