La joven Agostina Páez arribó al Aeropuerto Internacional de Termas de Río Hondo luego de permanecer más de dos meses en Brasil, donde fue acusada de racismo en una causa que aún espera resolución judicial.
A su llegada, Páez no ocultó el impacto que le dejó la experiencia. “Los días en Brasil han sido horribles, han habido muchas injusticias. Ha sido muy duro para mí, la verdad”, expresó ante la prensa.
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Además, reveló el difícil contexto que atravesó durante su estadía: “Allá vivía tapándome la cara, no podía salir, me insultaban, recibía muchas amenazas”, contó, evidenciando el clima hostil que denunció haber sufrido.
En ese sentido, explicó que el proceso judicial continúa en curso: “Se han presentado los alegatos y estamos esperando el fallo definitivo del juez”, indicó. No obstante, aclaró que cuenta con autorización para seguir el caso desde Argentina: “Puedo continuar el proceso desde aquí en Santiago”.
Uno de los momentos más significativos, según relató, fue cuando le retiraron el dispositivo de control judicial. “Nunca sentí tanta libertad como cuando me sacaron la tobillera electrónica”, afirmó.
Finalmente, Páez reflexionó sobre lo vivido y aseguró que la situación marcó un antes y un después en su vida: “Esto me ha dejado muchas enseñanzas, he madurado muchísimo después de todo esto”.