El analista político advirtió sobre la falta de iniciativas, la comunicación confusa y el creciente malestar social que enfrenta el oficialismo.
En diálogo con Radio Panorama, el analista político Carlos Fara realizó un balance crítico de la semana política del Gobierno nacional, a la que calificó como negativa pese a haber sido más corta de lo habitual.
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Según explicó, gran parte de la expectativa estuvo centrada en la conferencia de prensa del vocero presidencial, Manuel Adorni, que lejos de aportar claridad “generó más dudas que certezas”. En ese marco, sostuvo que se observa a un Gobierno “a la defensiva”, sin iniciativas políticas propias y con promesas incumplidas, como el envío de un paquete de leyes anunciado por el presidente el pasado 1 de marzo.
Fara remarcó que, tras el triunfo electoral de octubre, el oficialismo experimentó un impacto positivo en la opinión pública, pero ese efecto comenzó a diluirse con el paso del tiempo. “El Gobierno se dejó estar, no tiene enemigos externos claros y empiezan a aflorar las internas”, señaló.
En cuanto al clima social, el analista advirtió que la situación es delicada. “La sociedad le dio un crédito al Gobierno, pero eso eleva las expectativas y también la exigencia. Aunque todos saben que bajar la inflación o mejorar los salarios lleva tiempo, los plazos empiezan a correr desde el inicio de la gestión”, explicó.
En ese sentido, sostuvo que cada vez más sectores atribuyen la situación actual a la administración vigente y no a la herencia recibida. A esto se suma un “combo complejo”, donde la falta de señales de mejora económica se ve agravada por sospechas de corrupción, lo que profundiza el malestar social.
Fara también hizo referencia a las dificultades políticas del oficialismo durante el último año, señalando que perdió iniciativas legislativas clave y deterioró su vínculo con los gobernadores. “Muchos lo ven como un mal pagador, que promete pero no cumple, en un contexto donde la caída de la coparticipación complica aún más a las provincias”, afirmó.
Este escenario impacta directamente en la gobernabilidad, ya que —según indicó— los sectores dialoguistas evalúan su cercanía al Gobierno en función del respaldo social que este conserve. “Si el apoyo cae, también lo hace la voluntad de acompañamiento político”, resumió.
Finalmente, el analista consideró que las movilizaciones recientes tienen una fuerte carga política, enmarcadas tanto en reclamos socioeconómicos como en fechas simbólicas vinculadas a los derechos humanos. “Esto se potencia en un Gobierno que adopta un tono confrontativo”, concluyó.