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Viktor Orbán amenaza con cortar el gas a Ucrania en medio de la disputa energética

Hungría analiza frenar el suministro hacia Kiev tras el bloqueo del oleoducto Druzhba, en una escalada que profundiza las tensiones políticas y económicas en Europa del Este.

Hoy 09:36

El primer ministro de Hungría, Viktor Orbán, anunció que su Gobierno presentará “pronto” una propuesta clave para responder al bloqueo del oleoducto Druzhba, infraestructura que transportaba petróleo ruso hacia Hungría a través de Ucrania.

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Según explicó, la medida central será detener gradualmente el suministro de gas desde Hungría hacia Ucrania, con el objetivo de reforzar la seguridad energética nacional. El gas que deje de exportarse será almacenado dentro del país, priorizando el abastecimiento interno.

Orbán denunció además que Ucrania estaría atacando infraestructuras energéticas clave, en particular el gasoducto TurkStream, que permite el ingreso de gas ruso al territorio húngaro. “En lugar de llenar los depósitos para los ucranianos, ahora llenaremos nuestras propias reservas”, afirmó.

El mandatario sostuvo que su administración ha logrado defender a Hungría frente a lo que calificó como “chantaje político” por parte de Kiev, y aseguró que las nuevas medidas permitirán mantener estables los precios del gas y los combustibles en el país.

El conflicto se enmarca en una creciente tensión energética entre ambos países. A comienzos de este año, Ucrania bloqueó completamente el tránsito de crudo ruso por el oleoducto Druzhba, alegando daños en la infraestructura, aunque sin permitir inspecciones independientes sobre el terreno.

Desde Budapest, en tanto, cuestionan esa versión y sostienen que el bloqueo responde a represalias políticas por la postura húngara frente al conflicto entre Rusia y Ucrania. En la misma línea, tanto Hungría como Eslovaquia advirtieron que estas acciones no quedarían sin consecuencias.

En este contexto, Hungría ya adoptó otras medidas de presión, como la suspensión de envíos de diésel a Ucrania, el bloqueo de un préstamo millonario de la Unión Europea destinado a Kiev y la oposición a nuevas sanciones contra Rusia.

La disputa energética, lejos de resolverse, abre un nuevo capítulo en la relación entre ambos países, con impacto directo en el equilibrio político y económico de la región.