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Luis Garay a 50 años del golpe: “sin memoria, verdad y justicia la democracia es débil”

El referente de la Asociación por la Memoria, la Verdad y la Justicia analizó el presente del país tras una masiva movilización en Plaza de Mayo y Santiago del Estero alertando sobre intentos de relativizar los crímenes de la dictadura.

Hoy 23:52

En el marco de una nueva conmemoración del golpe de Estado de 1976, el referente de derechos humanos Luis Garay estuvo en Libertad de Opinión y sostuvo que uno de los principales aprendizajes de las últimas décadas es la necesidad de sostener una democracia basada en la memoria, la verdad y la justicia.

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Lo más importante que hemos aprendido es el valor de la democracia. Pero también que, sin justicia, sin verdad y sin memoria, resulta una democracia débil”, afirmó durante una entrevista.

Sus declaraciones se dieron luego de las multitudinarias movilizaciones realizadas en distintos puntos del país, con epicentro en Plaza de Mayo, que —según señaló— constituyeron “una respuesta contundente” frente a los intentos de negar o minimizar lo ocurrido durante la última dictadura militar.

En ese sentido, advirtió sobre la persistencia de discursos que buscan reinterpretar el pasado reciente. “Se intenta alivianar la verdad a través de relatos que ya fueron descartados por la Justicia, como la teoría de los dos demonios, o incluso se llega a hacer apología de una de las dictaduras más sangrientas de nuestro país”, remarcó.

Garay también destacó el rol histórico del Juicio a las Juntas de 1985 como un punto de inflexión para la consolidación democrática, aunque recordó que el proceso no estuvo exento de retrocesos, como las leyes de obediencia debida y punto final, y los indultos de la década de 1990. En contrapartida, valoró la reapertura de las causas a partir de 2003, cuando se declararon imprescriptibles los delitos de lesa humanidad.

Consultado sobre las críticas del Gobierno al supuesto “uso político” de la fecha, el referente fue categórico: “La memoria es una herramienta política. No es solo recordar, es una herramienta para transformar la sociedad”.

Asimismo, subrayó que la agenda de derechos humanos se amplió en democracia hacia otros ámbitos, como las políticas de género y la protección integral de niños, niñas y adolescentes, logros que atribuyó a la lucha sostenida de organismos y movimientos sociales.

Por último, Garay expresó su preocupación por el presente institucional y consideró que la democracia atraviesa un momento de fragilidad. “Hoy tenemos una democracia débil, en la que se intenta cercenar derechos muchas veces falseando la realidad”, sostuvo, y trazó un paralelismo entre medidas impulsadas durante la dictadura y algunas reformas actuales, aunque aclaró que los contextos no son equiparables.

Antes se imponía por la fuerza; hoy se hace con votos y con legitimación del Congreso. Pero eso no significa que sea lo mismo”, concluyó.