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Opinión y Actualidad

La mano que le tendió Macri al Gobierno

Cuando muchos esperaban que, en medio de los escándalos y del crecimiento del malhumor social que afectan al gobierno nacional, Pro tomara más distancia de Javier Milei, Mauricio Macri volvió a tenderle una mano al presidente de la Nación, evitando abrir un nuevo frente de conflicto para la fracción gobernante.

Hoy 06:04

Por Fernando Laborda, en diario La Nación
“Pro no viene a reemplazar el rumbo, viene a completarlo. No vamos a boicotear ninguna ley que le haga bien al país”, afirmó Macri, durante el acto realizado anteayer en Parque Norte que sirvió de relanzamiento de su fuerza política. “El Pro jamás va a ser un obstáculo al cambio, no vamos a ser oposición”, expresó el expresidente de la Nación, aunque aclaró que “lealtad es apoyar lo que está bien y señalar lo que está mal” y que “siempre fuimos mejores constructores que destructores”.

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Demasiados problemas tuvo en las últimas semanas el gobierno nacional como para tener que soportar, encima de todo, el hostigamiento de quienes fueron sus principales aliados en el ámbito parlamentario. Cuando Milei llegó al poder de la mano de un acuerdo con los principales dirigentes de Pro para la segunda vuelta electoral de 2023 en la que se impuso a Sergio Massa, prometió dejar atrás la decadencia económica y promover cambios tendientes a erradicar definitivamente los privilegios de la casta política y terminar con la corrupción.

Pese a que probablemente estén aún a años luz de los escándalos de corrupción que caracterizaron las gestiones presidenciales del kirchnerismo, varios hechos han afectado la reputación del gobierno de Milei y amenazado el relato del líder libertario. Las revelaciones sobre la presencia de la mujer de Manuel Adorni en el avión presidencial, agravadas por las inconsistentes y ridículas explicaciones del jefe de Gabinete sobre esta cuestión, por un lado, y la catarata de informaciones sobre el caso $LIBRA que comprometen a Milei y a su hermana Karina, afectaron negativamente la imagen de la gestión del presidente de la Nación y la idea de cambio que pretende representar La Libertad Avanza.

A esas dificultades en el plano ético, el oficialismo ha sumado en las últimas semanas una lucha interna por espacios de poder que exhibe como principales contendientes a la secretaria general de la Presidencia y al asesor Santiago Caputo.

Estas falencias, junto al estilo agresivo que viene mostrando el primer mandatario, pueden alejarlo del objetivo de su fuerza política de seducir definitivamente a un sector del electorado cuyo concurso es imprescindible para alcanzar una mayoría capaz de asegurarle su reelección en 2027.

En tal sentido, hay que recordar que en los comicios presidenciales realizados algo más de dos años atrás, Milei consolidó un piso cercano al 30% de los votantes, pero requirió de votos prestados para ganar el balotaje con casi el 56% de los sufragios válidos emitidos. En octubre último, en las elecciones de renovación legislativa, el mileísmo se impuso con un porcentaje bastante menor, que rondó el 40% en el orden nacional. Pero distintas interpretaciones señalan que más que por un respaldo rotundo a Milei, fuera del núcleo de seguidores incondicionales, este resultado se explicó por el afán de muchos electores por evitar un triunfo del kirchnerismo.

La pregunta que hoy cabe hacerse es hasta cuándo podrá La Libertad Avanza sostenerse en el temor de muchos votantes independientes a un retorno del kirchnerismo al poder.

Es verdad que cada aparición pública de Cristina Kirchner, como la ocurrida esta última semana en el marco de su presentación en la causa judicial sobre los cuadernos de las coimas, ayuda a refrescar la memoria de aquellos electores. Y ciertas declaraciones de Macri en el citado acto de relanzamiento de Pro obraron en igual sentido. Especialmente, cuando el exjefe del Estado subrayó que no permitirán que vuelva a ganar el kirchnerismo.

Dirigentes de Pro se proponen dejar atrás los últimos fracasos electorales y dar inicio a una nueva etapa que ponga el foco en el futuro. “Se trata de reconstruir el partido de abajo hacia arriba, para lo cual este año en que no hay elecciones, debemos abocarnos a la búsqueda de 150 a 200 candidatos a intendentes en todo el país”, explicó un íntimo allegado a Mauricio Macri.

Otro objetivo de las primeras espadas de Pro pasa por retener la ciudad de Buenos Aires en 2027, para lo cual hay conversaciones con el disidente exjefe de gobierno porteño Horacio Rodríguez Larreta, claro que no con la intención de cumplir su sueño de volver al sillón que hoy ocupa Jorge Macri, sino de integrarlo a un mismo frente. No parece ser algo sencillo, según los propios voceros del macrismo, porque advierten que, al menos en su discurso, Rodríguez Larreta parece sentirse más cómodo dialogando con sectores peronistas que con el actual jefe de gobierno porteño, quien aspira a su reelección, y con La Libertad Avanza, donde la senadora Patricia Bullrich asoma como potencial postulante para gobernar la ciudad, si es que logra superar la resistencia de Karina Milei.

En la provincia de Buenos Aires, en opinión de dirigentes de Pro, un entendimiento con los libertarios debería ser menos dificultoso, si se entiende que si La Libertad Avanza y Pro concurren a las elecciones de gobernador separados, habrá muy pocas chances de vencer al peronismo, dado que en el distrito bonaerense no hay balotaje y se define la elección por simple mayoría de votos. De ahí que dirigentes de Pro vean con buenos ojos la posibilidad de que Diego Santilli pueda representar a ambas fuerzas políticas, más allá de los recelos que en sectores partidarios pueda haber despertado su incorporación al gobierno de Milei.