En un partido con chances pero sin precisión, repartieron puntos: 10 de los últimos 11 clásicos terminaron en tablas.
El clásico entre Belgrano y Talleres volvió a terminar sin ganador. El 0-0 en Alberdi confirmó una tendencia que ya parece una regla en el fútbol cordobés: fue el séptimo empate consecutivo entre ambos equipos y, si se amplía el foco, el dato resulta aún más contundente, ya que 10 de los últimos 11 enfrentamientos terminaron igualados.
El derbi cordobés siempre tiene un clima especial. En la previa se dispara el consumo de fernet, el asado se multiplica y las playlists de cuarteto suenan más fuerte que nunca, mientras todo lo que rodea a Belgrano y Talleres entra en ebullición. Sin embargo, dentro de la cancha la historia suele repetirse: partidos tensos, disputados y con final sin festejos.
Justamente la tensión predominó por sobre el fútbol en Alberdi. Ambos equipos, que además atraviesan un buen presente en el Torneo Apertura y venían de ganar en la fecha anterior, quedaron atrapados en el peso simbólico del rival. La sensación fue clara: se preocuparon más por no perder que por intentar ganarlo.
De todos modos, el partido tuvo algunos momentos de emoción. Belgrano tomó la iniciativa en el primer tiempo, mientras que Talleres respondió con contraataques veloces, buscando aprovechar los espacios. Las situaciones más claras, sin embargo, llegaron en el complemento, especialmente a partir de los cambios, cuando las piernas frescas le dieron otra dinámica al juego.

Aun así, la falta de precisión en los detalles terminó inclinando la balanza hacia el empate. Pases cortos imprecisos, centros mal resueltos y definiciones fallidas explicaron por qué ninguna de las dos hinchadas pudo festejar. El clásico se jugó con intensidad, pero las oportunidades desperdiciadas dejaron la sensación de que ambos dejaron pasar una chance importante.
El resultado final fue el que muchos imaginaban. Por temor a perder, Belgrano y Talleres terminaron perdiendo dos puntos que podían servirles para seguir creciendo en sus respectivas zonas. En Córdoba, la fiesta del clásico volvió a terminar igualada: mucho ruido alrededor, pero sin que nadie pueda mover el “bum bum” del festejo.