Una insólita teoría conspirativa explotó en redes sociales en las últimas horas: asegura que Donald Trump murió en 1995 en la Argentina y fue reemplazado por un supuesto doble tucumano.
El disparador fue un video del influencer español Jordi Wild, quien analizó el origen del rumor y expuso cómo se gestó la confusión que rápidamente se volvió viral.
HACÉ CLICK AQUÍ PARA UNIRTE AL CANAL DE WHATSAPP DE DIARIO PANORAMA Y ESTAR SIEMPRE INFORMADO
El origen del rumor
La teoría comenzó a circular tras la desclasificación de correos electrónicos vinculados al financista Jeffrey Epstein, documentos que hoy forman parte de expedientes judiciales en Estados Unidos y son de acceso público.
En uno de esos mails, fechado en 2020, una mujer identificada como supuesta hermana de Ghislaine Maxwell —colaboradora y expareja de Epstein— afirma que Trump habría sido “asesinado en Argentina en 1995”. El mensaje agrega que existirían “certificado de defunción, muestras de ADN y material de archivos de noticias”.
Esa afirmación, sin respaldo alguno, fue suficiente para que usuarios en redes sociales comenzaran a construir una narrativa alternativa que incluyó teorías de reemplazo, dobles y conspiraciones internacionales.
¿De dónde salió el “tucumano”?
El punto más llamativo del rumor es la mención a un supuesto tucumano llamado “Tomás Salacedo”. Sin embargo, el nombre real es Tomás Saraceno, un reconocido artista contemporáneo nacido en Tucumán en 1973.
La confusión se produjo porque en otro mail, completamente distinto y sin relación con la acusación anterior, se recomendaba a Epstein adquirir obras de Saraceno. Allí se lo describía como un joven artista argentino que representó al país en la Bienal de Venecia y cuya obra explora la idea de “utopías realizables”: ciudades suspendidas en el cielo que se desplazan con las nubes, basadas en premisas científicas y materiales innovadores.
El correo —traducido— destacaba su perfil creativo y sugería incluso encargarle un proyecto específico. Pero alguien mezcló ambos contenidos: el mail conspirativo sobre Trump y la recomendación artística sobre Saraceno. Así nació la falsa teoría que convirtió a un artista tucumano en protagonista involuntario de una trama descabellada.
Viralización y desinformación
El video de Jordi Wild no promovía la teoría, sino que analizaba cómo se construyó el error y cómo la combinación de documentos reales con interpretaciones forzadas puede derivar en historias virales sin sustento.
El caso vuelve a poner en evidencia cómo, en la era digital, la desinformación puede expandirse rápidamente cuando se combinan nombres conocidos, documentos oficiales y una narrativa atractiva.
En este caso, no hay pruebas que respalden la muerte de Trump en 1995 ni mucho menos su reemplazo por un tucumano. Lo que sí existe es un ejemplo más de cómo internet puede transformar una confusión documental en una teoría conspirativa global.