La película, basada en hechos reales, llega a la gala española tras un recorrido internacional y vuelve a poner en discusión la ley de Acceso a la Interrupción Voluntaria del Embarazo.
En 2016 la argentina Dolores Fonzi recogió un Premio Platino a la mejor actriz por La patota y lo hizo portando un cartel en el que se leía “Libertad para Belén”, una joven condenada tras sufrir un aborto espontáneo. Casi diez años después estrenó Belén, con la que este sábado compite por el premio español Goya a mejor filme iberoamericano. Una película que está sirviendo para que siga abierto el debate por la ley del aborto, aprobada por el Congreso en 2020.
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Belén era una joven de Tucumán que sufrió un aborto espontáneo, y en 2016 fue condenada a ocho años de cárcel por homicidio, ya que la interrupción del embarazo no era aún legal en Argentina. Dolores Fonzi quiso ayudar para que el caso se conociera con aquel cartel en los Premios Platino, pero en aquel momento aún “no pensaba en hacer una película”, reconoce.
En 2019, cuando la joven (que no se llama Belén y que desea permanecer en el anonimato) ya había sido liberada (pasó 881 días en prisión), la abogada y periodista Ana Correa contó su historia en Somos Belén y Fonzi asistió a la presentación del libro. “Ahí conozco a la Belén real y a Soledad Deza”, su abogada, recuerda la actriz.
La productora Leticia Cristi compró los derechos del libro pero el proyecto se estancó. Mientras, Fonzi dirigió su primer largometraje, Blondi (2023), y fue en esa época cuando le llegó la propuesta de reescribir el guion de Belén, dirigirlo y protagonizar la historia, como Soledad Deza. Un proyecto que para la actriz y directora era “muy familiar”, no solo por su apoyo al caso de Belén, sino porque siempre ha participado en el movimiento de mujeres para lograr que se aprobara la Ley del Aborto, lo que finalmente se logró en 2020.

En Argentina la ley sigue en vigor, “pero desde el gobierno se quieren quitar todos los recursos para las mujeres pobres”, que tienen que pagar por la medicación, “lo que hace que la ley sea solo para una parte de la población”.
Por eso para ella era importante contar la historia de Belén y hacerlo ahora. “Porque hoy en día la desigualdad sigue parecida”, hay “casos similares al de Belén, con chicas que están siendo juzgadas por emergencias obstétricas, sigue sucediendo y eso que pasaron diez años”, lamenta.
Y en otros países como Irán, los derechos de las mujeres están desapareciendo, lo que hace que Belén sea una “película necesaria”, afirma, que se muestra “sorprendida, emocionada y contenta” por cómo la película ha sido recibida desde que se estrenó. Tanto por el público como a nivel de premios.
Un camino de reconocimientos
Belén compitió en el Festival de San Sebastián, donde se llevó la Concha de Plata a mejor interpretación de reparto para Camila Plaate, que da a vida a Belén. Pasó el primero corte de los Oscar en la categoría de mejor película internacional, aunque finalmente no fue nominada, ganó el Premio Forqué a mejor película iberoamericana y luego llegó la nominación a los Goya. “La película habla por sí misma, la gente tiene ganas de verla, se han organizado debates en escuelas, en universidades, en cárceles... es relindo”, afirma satisfecha.
Camila Plaate
“La verdad es que cuando haces una película queres que salga, que se pueda filmar, vas paso a paso, pero no puedes pensar en esto”, reconoce. Pero más allá de los premios, lo que más satisfacción le produce es que a través de su película, muchas mujeres en circunstancias similares a las de Belén “se sienten escuchadas”.
Un camino que culminará este sábado en Barcelona, en la gala de los Goya del cine español, una cita a la que acudirá con “muchas ganas” de ver a sus compañeros y de festejar, gane o no el premio la película. “Es un año muy competitivo”, apunta la cineasta, que destaca el nivel de todas las películas con las que compite en su categoría: La misteriosa mirada del flamenco, de Diego Céspedes (Chile); La piel del agua, de Patricia Velásquez (Costa Rica); Manas, de Marianna Brennand (Brasil) y Un poeta, de Simón Mesa Soto (Colombia).
Así que se muestra relajada y no piensa mucho en el premio. “Vamos a ver qué pasa, pero estoy infinitamente agradecida ya con lo que la película me dio”.