El expresidente del Xeneize reveló además anécdotas de su época de jugador y de cuando quiso ser el reemplazante del Bambino Veira como director técnico.Román tampoco se salvó.
Mauricio Macri volvió a quedar en el centro de la escena tras lanzar polémicas declaraciones sobre Diego Maradona durante una entrevista en el podcast La Fábrica. El exmandatario recordó su etapa como presidente de Boca Juniors y calificó como “muy traumática” la convivencia con el ídolo cuando integraba el plantel en 1996.
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“Tuve una convivencia muy traumática”, afirmó sobre aquel período. Además, rememoró la racha negativa de cinco penales errados por Maradona y fue tajante: “Estaba tan mal con sus adicciones que el tipo ya no podía patear ni siquiera un penal”.
Macri también reveló que el Diez quiso convertirse en técnico del club tras la salida de Hector Veira en 1998. “Quiso ser técnico y le dije que no, porque no estaba en condiciones”, explicó.
Sobre esa decisión, amplió: “Yo soñaba con que fuese el director técnico del equipo, pero primero tenía que hacerse cargo de su problemita y resolverlo”. Y agregó una frase que generó repercusión: “Él no podía garantizar dónde iba a amanecer al día siguiente”.
El expresidente sostuvo que priorizó el orden institucional por sobre la idolatría. “Hay que hacer lo correcto y no lo conveniente, y yo hacía que se respeten las reglas y eso me llevó a un conflicto”, señaló. No obstante, admitió su admiración personal: “También era mi ídolo, moría por él. Estaba con cara de serio, pero por dentro quería abrazarlo”.
Macri aseguró que la llegada de Carlos Bianchi marcó un punto de inflexión en la historia del club. “Si Maradona hubiese sido el técnico de Boca en ese momento, no había ninguna posibilidad de ganar dos copas del mundo, Libertadores y conseguir esos 17 títulos. Eso se logra con reglas”, concluyó.
En la misma entrevista, el exmandatario apuntó contra la actual conducción encabezada por Juan Roman Riquelme. “Se cree más importante que el club y cuando eso pasa todo se va al demonio”, disparó.
“El fútbol te enseña que nadie gana algo solo. Necesitás 11 jugadores, un técnico, un cuerpo directivo y todos pensando en la misma dirección con la institución por encima de todo”, añadió. Y cerró con otra frase contundente: “El que se cree más importante, destruye todo. Lo que uno hace lo hace por Boca y no para que todo el mundo te haga reverencias”.
Las declaraciones reabrieron viejas heridas en el mundo xeneize y volvieron a instalar el debate sobre liderazgo, conducción y el peso de las figuras en la historia del club.