Un método simple y económico que promete disminuir el lagrimeo al picar cebolla sin modificar el sabor ni la textura de las comidas.
Cortar cebolla es una de las tareas más incómodas en la cocina. A los pocos segundos de empezar a picarla, aparece el ardor en los ojos y las lágrimas se vuelven inevitables. Sin embargo, existe un método simple que muchos recomiendan para aliviar este problema: colocar una cuchara de madera sobre la tabla mientras se corta.
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Aunque parezca un gesto sin sentido, este recurso tiene una explicación relacionada con los gases que libera la cebolla al ser cortada.
Cuando se corta una cebolla, se rompen sus células y se desencadena una reacción química. Se libera una enzima llamada aliinasa, que reacciona con compuestos azufrados naturales del vegetal. Como resultado, se genera un gas irritante.
La teoría detrás del truco indica que la cuchara de madera actúa como una especie de “barrera” o superficie de absorción. La madera, al ser un material poroso, podría captar parte de esos vapores y desviar mínimamente el flujo de aire. Esto reducirá la cantidad de gas que llega a los ojos.
Si bien no elimina por completo el efecto, muchas personas aseguran que ayuda a disminuir la intensidad del ardor.
El lagrimeo al cortar cebolla tiene una explicación científica precisa. Cuando se corta, se rompen sus células y se libera una enzima llamada aliinasa. Esta enzima reacciona con compuestos azufrados naturales presentes en el vegetal y da origen a un gas conocido como óxido de propanotial.
Ese gas asciende rápidamente y, al entrar en contacto con los ojos, se mezcla con la humedad natural de la superficie ocular. Como resultado, se forma un ácido suave que irrita las terminaciones nerviosas. Frente a esa irritación, el cuerpo activa un mecanismo de defensa automático: producir lágrimas para diluir y eliminar el agente irritante.
Además de la cuchara de madera, existen otras estrategias que pueden ayudar: