El segundo ciclo del Muñeco quedó en la cuerda floja después de dos derrotas al hilo y un equipo sin respuestas futbolísticas. Vélez asoma como un partido bisagra.
El presente de River atraviesa uno de sus momentos más delicados en la era de Marcelo Gallardo. Tras la reciente derrota frente a Argentinos Juniors, el equipo volvió a dejar dudas futbolísticas y profundizó una racha que encendió todas las alarmas en Núñez.
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Este segundo ciclo del entrenador, que ya lleva un año y medio de gestión, parece lejos de aquel ADN competitivo y voraz que caracterizó su primera etapa. Los números son contundentes: 12 derrotas en los últimos 18 partidos, una estadística que pone bajo la lupa al DT más ganador de la historia del club y deja el margen de error prácticamente agotado.
La preocupación se siente puertas adentro. “Esto no puede pasar en River”, expresó Juan Fernando Quintero al salir del vestuario, reflejando el malestar del plantel. El propio cuerpo técnico reconoce que se llegó a un punto límite y que es momento de reaccionar.
Pese al contexto adverso, Gallardo no piensa dar un paso al costado. Según trascendió desde el club y en línea con lo expresado por Matías Biscay en conferencia de prensa, el entrenador cree que aún hay herramientas y recursos para revertir la situación. La dirigencia, por ahora, sostiene un respaldo silencioso y no evalúa interrumpir el ciclo.
El desafío inmediato será determinante. Primero aparecerá el debut en la Copa Argentina frente a Ciudad de Bolívar, el martes 17 de febrero, un compromiso que en Núñez consideran clave para recuperar confianza. Luego, el cruce ante Vélez, el domingo 22, asoma como un partido bisagra capaz de marcar un antes y un después.
El ciclo de Gallardo continúa, pero ya transita una zona frágil y sinuosa. El margen se achicó al máximo y el futuro inmediato marcará el rumbo de un proceso que busca reencontrarse con su identidad antes de que sea demasiado tarde.