Este método simple reutiliza un residuo común para aromatizar ambientes, eliminar malos olores y mantener alejados a los insectos.
Después de comer una naranja, la mayoría de las personas descarta las cáscaras sin saber que pueden tener usos muy útiles dentro de casa. Uno de los más conocidos es colocarlas sobre la hornalla a fuego bajo, una práctica sencilla que libera los aceites naturales del cítrico y genera efectos inmediatos en el ambiente.
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Aunque a primera vista puede parecer extraño, este método es económico, ecológico y fácil de aplicar, ideal para quienes buscan soluciones naturales sin recurrir a productos químicos.
Cuando las cáscaras de naranja entran en contacto con el calor, liberan aceites esenciales que se dispersan en el aire. Esto genera varios beneficios al mismo tiempo:
Este método funciona mejor si se lo usa en momentos puntuales:
Además de sus efectos inmediatos, este truco tiene varios puntos a favor:
Para aplicar este truco de manera segura, es importante seguir algunas recomendaciones: