Desde un récord mundial que aún perdura hasta el combate actual contra los incendios, tres generaciones unidas por la pasión de volar y el compromiso con la comunidad. Un equipo periodístico logró plasmar el legado de don Mateo, un entusiasta piloto con récord mundial de looping.
La historia de la familia Boix es también parte del patrimonio aeronáutico de Santiago del Estero. Una saga marcada por la pasión por los aviones, la excelencia técnica y una profunda vocación de servicio. Don Mateo Boix, ya fallecido, su hija Marcela Boix y su nieto Emanuel Zain Boix conforman tres generaciones atravesadas por el mismo cielo.
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Don Mateo dejó una huella imborrable en la aviación mundial. En 1955, se consagró campeón mundial de looping, una exigente disciplina de acrobacia aérea que consiste en realizar maniobras circulares completas con una aeronave. A casi siete décadas de aquel logro, su récord aún no ha sido superado, un dato que dimensiona la magnitud de su talento y audacia.
Con el equipo de Noticiero 7, se buscó reconstruir esa historia que combina épica, riesgo y pasión, pero también proyectarla al presente. Hoy, ese legado sigue vivo en Emanuel Boix, nieto de Mateo, quien actualmente se desempeña como piloto del avión hidrante de la provincia de Santiago del Estero, una tarea clave en la lucha contra los incendios forestales.
Recientemente, Emanuel formó parte del operativo aéreo en Esquel, asistiendo en el combate contra los incendios que afectaron a la región patagónica. Así, la historia de la familia Boix demuestra que volar no siempre es solo desafiar al cielo, sino también poner las alas al servicio de los demás, honrando un apellido que sigue escribiendo páginas de orgullo para la provincia.
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