En un trámite muy chato y con escasas situaciones de peligro, el Tiburón y el Guapo no pasaron de la parda en cero y continúan sin triunfos ni goles a favor.
Es probable que más de un turista de los miles que se encuentran en Mar del Plata durante los últimos días de enero haya cambiado una tarde soleada de playa por una tarde soleada de fútbol en el José María Minella. Y también es probable que esos turistas se arrepientan de su decisión. Claro, porque Aldosivi y Barracas Central ofrecieron un espectaculo pobre, aún sin el ritmo habitual del fútbol argentino, plagado de imprecisiones y contadas jugadas de gol, que terminó igualado sin goles, un resultado que no le sirve a ninguno en el arranque del Torneo Apertura.

De entrada fue el Guapo quien pareció entender cómo jugar el partido: fiel a su libreto, replegado y con el orden como bandera a la hora de defender y aprovechando los espacios que dejó el dueño de casa en el fondo para atacar, generó peligro. En ese sentido, el más picante fue Gonzalo Morales, quien encabezó al equipo en la faceta ofensiva. Además, la visita también pudo lastimar con las sorpresivas llegadas de Rodrigo Insua por el sector izquierdo, que tuvo la chance más clara con un cabezazo que se estrelló contra el travesaño en el cierre del primer tiempo.
El Tiburón por su parte, mantuvo la posesión, pero fue intrascendente. No logró conexiones en los metros finales y terminó recurriendo a los centros y, por momentos, el juego excesivamente directo como única arma de ataque.
Durante el complemento, se mantuvo la misma tónica: mucho roce, poco fútbol y apenas algunas aproximaciones, que no fueron suficientes para romper el cero, más allá de un buen testazo de Candia, que Axel Werner tapó a puro reflejo, luego de un tiro libre. Ni siquiera los cinco cambios que hizo Guillermo Farré, ni los tres que mandó a la cancha Rubén Darío Insúa, pudieron romper con lo aburrido y previsible del trámite, que se cerró sin goles y, tal como en la primera fecha (Aldosivi empató con Defensa y Barracas perdió con River), dejó una imagen de dos equipos que todavía siguen cargados de la pretemporada, les falta aceitarse y deberán mejorar mucho para competir en el torrneo.