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“No es una derrota, es un renacer”: Simona Gualtieri se separó de Keita Baldé a dos años del escándalo con Wanda Nara

La ex esposa del futbolista anunció el final del matrimonio con un duro descargo en redes y reflotó, sin nombrarla, la herida que dejó la infidelidad que sacudió al Wandagate.

Hoy 06:06

Dos años después del escándalo que lo involucró con Wanda Nara, Keita Baldé volvió a quedar en el centro de la escena. Esta vez, por la separación definitiva de Simona Guatieri, quien confirmó la ruptura con un fuerte y emotivo mensaje en sus redes sociales, donde habló de dolor, desgaste y falta de respeto.

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A través de sus historias de Instagram, Guatieri anunció el final del matrimonio con palabras que dejaron en evidencia un largo proceso interno: “Algunas separaciones ocurren de forma inesperada, después de años soportando, esperando, resistiendo y justificando”, escribió, dando inicio a un descargo tan sincero como contundente.


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Luego, confirmó la ruptura y profundizó en lo vivido: “Hoy cierro un capítulo importante de mi vida. Un matrimonio hecho también de momentos bellos, de promesas, de sueños compartidos. Pero también de demasiadas faltas de respeto, de palabras no dichas, de silencios punitivos y de heridas que con el tiempo se volvieron demasiado profundas para ser ignoradas”.

Sin mencionarlo directamente, el mensaje de Simona reavivó el recuerdo del episodio que marcó un antes y un después en la pareja: la versión de la infidelidad de Keita Baldé con Wanda Nara, cuando la empresaria aún estaba casada con Mauro Icardi. Un golpe mediático y personal que, según sus palabras, dejó marcas imborrables.

“Amé con todo el corazón. Di más de lo que debía. Esperé cambios que nunca llegaron”, confesó. Y agregó: “Día tras día, aprendí a hacerme pequeña para no molestar, a callar para evitar conflictos, a justificar aquello que por dentro me estaba rompiendo”.

En uno de los pasajes más fuertes de su descargo, Guatieri reflexionó: “Entendí una verdad difícil de aceptar: el amor no alcanza si falta el respeto. Y quedarse no siempre es sinónimo de fortaleza. A veces, la verdadera fuerza es tener el coraje de irse”.

A modo de cierre, dejó en claro su postura actual y el inicio de una nueva etapa: “Me voy sin odio, pero con mucha conciencia. Con el dolor de lo que no fue, pero también con la dignidad de quien se elige a sí misma después de haberse olvidado demasiado tiempo”.

“Esto no es una derrota. Es un renacer”, concluyó Simona, marcando un punto final definitivo a una historia atravesada por el escándalo, la exposición y una herida que, finalmente, no logró cerrar.