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El Papa León XIV cerró el año litúrgico con un mensaje centrado en la paz y la esperanza

Durante la última misa del año en la basílica de San Pedro, el pontífice advirtió sobre un contexto mundial conflictivo, cuestionó las estrategias de poder y remarcó la necesidad de un proyecto pacífico.

Hoy 20:47

Con la celebración de la última misa del año, el papa León XIV cerró este miércoles el año litúrgico con un mensaje marcado por definiciones sobre el presente. Durante su homilía, Francis Robert Prevost aludió a un contexto que describió como conflictivo, atravesado por “discursos hipócritas”, y volvió a insistir en “la necesidad de un proyecto pacífico”.

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“Hermanas y hermanos, en este tiempo nuestro sentimos la necesidad de un designio sabio, benévolo y misericordioso que sea un proyecto libre y liberador, pacífico y fiel”, dijo, durante su homilía en el rito de las Primeras Vísperas en la basílica de San Pedro.

El Papa advirtió que “otros designios, tanto hoy como en el pasado, envuelven al mundo”. Al profundizar en estas cuestiones, dijo: “Son más bien estrategias que apuntan a conquistar mercados, territorios y zonas de influencia. Estrategias armadas, revestidas de discursos hipócritas, de proclamas ideológicas y de falsos motivos religiosos”.

León XIV, elegido pontífice el pasado mes de mayo tras el fallecimiento del papa Francisco, presidió por primera vez el último acto del 2025. Se trata de una ceremonia marcada por el tradicional himno del “Te Deum”, en señal de agradecimiento por el año transcurrido.

La lectura durante el rito de la Carta de San Pablo a los Gálatas, en la que anuncia la plenitud del tiempo con el nacimiento del Hijo de Dios, inspiró al pontífice para atisbar un “designio grande y misterioso”, que, dentro de esta tradición, sustenta toda la historia humana.

En su intervención, el papa dijo: “Dios ama esperar con el corazón de los pequeños, implicándolos en su designio de salvación. Cuanto más bello es el designio, tanto mayor es la esperanza. El mundo avanza así, impulsado por la esperanza de tantas personas sencillas, desconocidas pero no para Dios, que a pesar de todo creen en un mañana mejor”.

En este sentido, aludió al Jubileo, el Año Santo abierto por su antecesor Francisco y que él mismo clausurará este 6 de enero tras haber atraído a Roma a decenas de millones de peregrinos de todo el planeta en busca de indulgencia en el umbral de la Puerta Santa.

Este evento, dijo, “es la señal de un mundo nuevo, reconciliado y renovado según el diseño de Dios”, y agradeció a todos aquellos que se han involucrado en su organización, unas palabras escuchadas por el alcalde romano, Roberto Gualtieri, sentado en primera fila.

El cierre de la ceremonia

Luego de concluir la ceremonia, el pontífice estadounidense-peruano salió de la basílica mientras se entonaba el ‘Adeste fideles’. Poco después, apareció en un auto en la Plaza de San Pedro para cumplir con la tradición de visitar el Portal de Belén, que está instalado ahí.

León XIV pudo apreciar las figuras del Portal y llegó incluso a subir unos escalones de la representación para meterse entre sus figuras, de tamaño humano, y observarlas con mayor detalle. Después, el papa saludó a los muchos fieles sorprendidos por su presencia en la plaza vaticana. Le dieron la mano y recibieron bendiciones, según reseñó EFE. Decenas de ellos le hablaron en español, al saberse de los años de Prevost como misionero y obispo en Perú.

Los ritos propios del periodo navideño seguirán en Año Nuevo, este jueves, con la misa en la basílica vaticana por la Solemnidad de María Santísima Madre de Dios. Esta ceremonia coincide, cada año, con la Jornada Mundial por la Paz.