En Santiago del Estero, farmacias registran un aumento preocupante en la venta de la llamada “pastilla del día después”. Este medicamento, recomendado solo como método anticonceptivo de emergencia, comenzó a consumirse de forma reiterada por algunas personas, incluso hasta tres veces en una misma semana.
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Desde 2023, tras una resolución del Gobierno nacional, los medicamentos de venta libre pueden adquirirse sin receta médica, directamente desde las góndolas de farmacias y supermercados. Esta medida, si bien amplió el acceso, generó preocupación entre profesionales de la salud por los riesgos del consumo desmedido y sin control.
En este sentido, una ginecóloga y mastóloga advirtió que la Anticoncepción Hormonal de Emergencia (AHE) “solo debe usarse como emergencia, no más de dos veces al año”. Además, alertó que su uso frecuente “conlleva riesgos para la salud de la mujer” por la alta carga hormonal.
Farmacias céntricas de la ciudad revelaron que reciben a diario a jóvenes que solicitan este medicamento. Aunque no registran datos personales, aseguran haber identificado a clientas que lo adquirieron en reiteradas oportunidades en pocos días. “La demanda es alta. Muchas chicas vienen ya informadas y no piden indicaciones”, contó una empleada.
Especialistas de la Asociación Médica de Anticoncepción explican que su nombre correcto es “anticoncepción de emergencia” y no “pastilla del día después”. Se trata de un “plan B” para cuando falla un método anticonceptivo, en casos de violación o ante la rotura del preservativo.
El uso frecuente de esta píldora puede provocar alteraciones en el ciclo menstrual. “Por su alta dosis hormonal, tiene efectos negativos como cualquier método hormonal, pero aumentados”, señaló la doctora Jorge.
Los profesionales indican que si no hay menstruación en tres o cuatro semanas tras su ingesta, se debe realizar un test de embarazo. También recomiendan acudir al médico en caso de sangrado prolongado o dolor abdominal intenso.
La efectividad del medicamento es del 90% si se toma dentro de las 24 horas posteriores a la relación sexual sin protección, y del 75% hasta las 72 horas. Los efectos secundarios comunes incluyen náuseas, mareos, fatiga, dolor de cabeza, sangrado entre períodos, sensibilidad en las mamas y calambres abdominales.
El aumento en su consumo pone en evidencia la falta de educación sexual y el acceso limitado a métodos anticonceptivos seguros y sostenidos en el tiempo. Médicos insisten en que esta pastilla debe usarse solo como última opción y siempre con seguimiento profesional.