Opinión y Actualidad

El Príncipe de las Tinieblas

Según el Foro Economía y Trabajo, en su documento “Deuda odiosa” del 8 de marzo, el Presidente Javier Milei exige vía DNU-2025-179 una aprobación “a ciegas” por el Congreso de un nuevo endeudamiento con el Fondo Monetario Internacional.

02/04/2025

Por Pablo Vera
Para Página 12

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Patéticamente, los diputados lo convalidaron con su voto, violando todas y cada una de las normativas vigentes sobre la temática. Por ejemplo, el artículo 75 de la Constitución Nacional y la ley 27612.

El tema de la ceguera no es nuevo en política. Tampoco en la ficción.

Fernando Vidal Gómez es un hombre apesadumbrado. Deambula con una obsesión. Preguntándose sobre la existencia de Dios, evaluó varias posibilidades: que Dios existe, que existe y es un canalla, que existe pero a veces duerme, que existe pero es un pobre diablo. Sin embargo, ha llegado a una definitiva conclusión: “Dios fue derrotado antes de la historia por el Príncipe de las Tinieblas. Y derrotado, convertido en presunto diablo, es doblemente desprestigiado, puesto que se le atribuye este Universo calamitoso”.

Al paso del tiempo descubre que las posibilidades sobre la existencia de Dios no le eran propias. Ya habían sido pensadas antes.

Descubre que El Mal es permanente y se expresa a través de sectas. Sostiene: “Mi conclusión es obvia: sigue gobernando el Príncipe de las Tinieblas. Y ese gobierno se hace mediante la Secta Sagrada de los Ciegos. Es tan claro todo que casi me pondría a reír, si no me poseyera el pavor…”. Nuestro protagonista se propone a descubrir a la Secta Sagrada de los Ciegos (desde ahora la Secta) ponerlos en evidencia, exponerlos ante el mundo. Sabe que la tarea es riesgosa, pero no solo ello: lo obligará a sumergirse en lo más lúgubre, lo más oscuro. Afirma; “soy un investigador del mal, y ¿cómo podría investigarse el mal sin hundirse hasta el cuello en la basura?”.

“Los miembros de la Secta abundan en los subterráneos por esa condición que los emparenta con los animales de sangre fría y piel resbaladiza que habitan en cuevas, cavernas, sótanos, viejos pasadizos, caños de desagüe, alcantarillas, pozos ciegos…”, “La Secta recluta a videntes, a quienes por miedo, extorsión, o tal vez magia, somete a sus designios…”.

Fernando se propone seguir a ciegos con el objeto de que puedan llevarlo a sus escondites. Tras varios intentos en vano, se da cuenta de que por una extraña razón su persecución es descubierta. “¿Cómo podían haberlo advertido?, ¿en qué momento?, ¿de qué manera? Era imposible admitir que mediante los recursos normales de un simple humano hubiese podido notar mi persecución. ¿Qué? ¿Acaso los cómplices? ¿Los invisibles colaboradores que la Secta tiene distribuidos astutamente por todas partes y en las posiciones y oficios más insospechados: niñeras, profesores de enseñanza secundaria, señoras respetables, bibliotecarios, guardas de tranvía? Vaya a saber”. Claro que Fernando tampoco es un ángel. Es más: él mismo se considera un canalla. Sin embargo se defiende tenazmente de quienes lo critican “yo quisiera ver a cualquiera de mis críticos en una situación como la mía, rodeado por un enemigo infinito y astutísimo”. Fracasada la estrategia del seguimiento, una llave se le abre para ingresar al putrefacto mundo de la Secta.

Celestino Iglesias es un conocido que vio por primera vez en un centro anarquista de Avellaneda. Luego de reencontrarse con Fernando sufre un accidente y queda ciego. Fernando se compromete a ayudarlo. No por misericordia ni compasión. Aprovecha el más vil utilitarismo. Supone Fernando que la Secta vendrá a reclutar a Iglesias, y allí será el momento indicado, con una organizada metodología, para seguirlos y descubrirlos.

Nuestro protagonista sabe que tiene su vida jugada, su relato lo considera un testimonio. Luego de largos días de inútil espera sin que la Secta se presente, al fin su deseo se cumple. Varios sospechosos vienen en busca de Iglesias. Para Fernando comienza a cumplirse su misión de llegar hasta la madriguera de la Secta y conocer a sus poderosos jefes.

Lo relatado es una apretada síntesis de “Informe sobre Ciegos”, el formidable capitulo que integra “Sobre héroes y tumbas” (1961) la genial novela de Ernesto Sabato. Y todo el entrecomillado de esta nota está tomado de su texto. Si no quieren leer, tienen la película “El poder de las tinieblas” (1979) una adaptación cinematográfica dirigida por Mario Sabato y protagonizada por Sergio Renán, Osvaldo Terranova y Leonor Benedetto.

La obra de Sabato fue motivo de elogios y de críticas. Al respecto dijo él mismo: “Inútil repetir, sin embargo, que es absurdo y primario darle a ese monólogo un sentido literal”. Resulta interesante la descripción de Pablo Sánchez en “Dominios de la tragedia y la locura” cuando define a Vidal como “un paranoico obsesionado con la idea de que una maligna secta de ciegos gobierna el mundo”

El presidente Milei reclamó y obtuvo la aprobación a ciegas de un acuerdo con el FMI y afirma que no se trata de una nueva deuda, sosteniendo que se utilizara para cancelar los pasivos del Tesoro. Su intención, parece, también es cegarnos, porque resulta que la deuda que el Tesoro tiene con el BCRA es en pesos. Guido Aschieri en “El tema de fondo es el pánico a la salida de capitales” escribe en la revista Y Ahora Qué del 14 de marzo: “La verdad es que los argumentos usados por Mr. Jamoncito y repetidos en el DNU son al mismo tiempo inverosímiles e incoherentes. Inverosímiles porque la deuda que el Tesoro Nacional mantiene con el BCRA, cuya cancelación es de carácter formal, está nominada en pesos. Para que son necesarios los dólares provenientes del FMI en su cancelación es inexplicable. Por otra parte, esta deuda devengada en intereses por lo que si se cancela con un préstamo, genera nueva deuda aun si el capital es del mismo valor que el de la deuda cancelada. Incoherentes porque el patrimonio del BCRA no se altera en magnitud. A lo sumo cambia el activo que representa la deuda del Tesoro por otro. El pasivo en este caso, es del Tesoro”.

Aschieri, frente a estas “incoherencias”, sostiene lo siguiente: “Ante los hechos, solamente es a plausible la sospecha de que se busca contener el dólar financiero y el paralelo, como se intenta desde mediados de 2024”.

Con reservas del BCRA que se debilitan día a día, resultan un “insulto” las declaraciones del Messi de las finanzas, el ministro de Economía, hablando de fortalezas en las reservas del Central, por cuanto la propia desesperación implorando el FMI, nos obvia de mayores comentarios. A esto debemos sumarle nueve meses de déficit de cuenta corriente, con tendencia a su agravamiento, generando nueva deuda, sumado a una irresponsable política importadora que demandara más dólares. Una vez más la historia nos muestra, que es el sector externo, un eje relevante en las crisis de Argentina. Soñar que los déficit serán financiados con ingresos de inversión extranjera, resulta por lo menos ingenuo.

Norberto Crovetto en “La ambigüedad de la inversión extranjera” (revista Mestiza, 3 de noviembre de 2021), enseña que la inversión extranjera, de existir, debe analizarse con su correspondiente balance de divisas, ya que de lo contrario puede ser que salgan más dólares que los que entren.

Sin embargo, mientras reine el Príncipe de las Tinieblas ningún argumento será suficiente. Urnas y calles movilizadas son el antídoto.

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