El sacerdote presidió su última misa de acción de gracias en la parroquia San Cayetano, ubicada en la intersección de Avenida Belgrano y Presbítero Gorritti.
El sacerdote jujeño Manuel Amante celebró su última misa en Santiago del Estero, poniendo fin a 23 años de servicio en la provincia, de los cuales 13 estuvo dedicado a la parroquia San Cayetano.
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En una emotiva ceremonia, Amante recordó su tiempo en la región como una experiencia que lo marcó profundamente, destacando la calidez y el cariño de la comunidad.
Amante expresó que, tras 23 años en la provincia, sentía la necesidad de regresar a Jujuy para continuar su labor. "Me encariñé mucho con la gente, aprendí a querer y valorar a los santiagueños, pero creo que Dios me pide hoy volver a casa", señaló.
Durante el evangelio, se identificó con el hijo menor, enfatizando que su misión nunca fue pedir, sino ofrecer. Afirmó que la capilla San Cayetano fue más que un lugar de culto: fue un espacio de familia y crecimiento espiritual, donde tanto él como los feligreses encontraron un lugar de contención y acompañamiento.
"Me voy contento y feliz de toda esta experiencia vivida y compartida", expresó con emoción.
Finalmente, pidió que la capilla nunca se cierre y agradeció profundamente a todos los feligreses por acompañarlo en su camino. "A partir de mañana, este fruto siga gustando y deleitando a todos", concluyó, con la esperanza de que su legado espiritual continúe en la comunidad.