Puede que en algún momento nos hayamos planteado cuál es el enfoque más eficaz para ponernos en forma y también es probable que no hayamos llegado a ninguna conclusión.
En el mundo del fitness, hay opiniones para todos los gustos, desde las formas de cómo hacer ejercicio hasta las modalidades deportivas que se pueden practicar. Puede que en algún momento nos hayamos planteado cuál es el enfoque más eficaz para ponernos en forma y también es probable que no hayamos llegado a ninguna conclusión.
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Hacer cardio o fuerza, hacer ejercicios con equipamiento o con el propio peso corporal, entrenar en casa o en el gimnasio, al aire libre o indoor, correr o caminar, son temas que podemos plantearnos a la hora de hacer actividad física y a todas esas supuestas disyuntivas también podemos añadir la de si el ejercicio es mejor breve e intenso o sostenido en el tiempo y más moderado.
La ciencia comprobó que tanto optar por modalidades intensas o moderadas tiene beneficios para la salud a diferentes niveles y la cardióloga asegura que nadie sale ganando en cuanto a resultados a largo plazo, a lo que añade que más importante es mover el cuerpo y hacerlo más a menudo. “La suma de movimiento, a lo largo de un año o décadas de tu vida, es lo que importa”, indicó.
El debate es estéril porque ambas aproximaciones a la actividad física son válidas y, en última instancia, depende de tus circunstancias y gusto. Suele decirse que el mejor ejercicio es aquel que nos invita a repetir y es ahí donde radica la clave. El ejercicio sólo será beneficioso si se convierte en un hábito. Si tenemos poco tiempo y se adapta a nuestras posibilidades, hay que probar con el de alta intensidad, como el HIIT, pero si lo que queremos es tomarlo con un poco más de calma, caminar o incluso correr a ritmos lentos puede ser igualmente efectivo y recomendable.
En última instancia, debemos ser dueños de nuestras propias decisiones sin dejarnos influir por ese ruido que todo lo contamina. Sólo debemos prestarle atención a la propia opinión y a lo que el médico pueda aportar al respecto. Al final se trata de hacer ejercicio, pero hacerlo sin que ello suponga un riesgo de lesión o pueda llegar a agravar nuestro estado de salud por la existencia de alguna enfermedad.
“En última instancia, debes elegir un estilo de ejercicio que realmente te guste -y que vayas a hacer con constancia- y hacer caso omiso de las modas del fitness. Si estás sano, la decisión final depende de ti”, concluye Meagan Wasfy.