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Junio de 2021
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Opinión y Actualidad

Hacer las cosas de forma distinta, la oportunidad para los negocios

Ante la incertidumbre, el primer instinto es evitar todo riesgo, paralizar planes de desarrollo y anticipar contingencias de corto plazo.

11/06/2021

Por Víctor Moctezuma
Para Expansión

La mayoría de los negocios están operando con el mismo diseño que les ha permitido mantenerse vivos durante esta crisis e incertidumbre económica. Un diseño en el que el objetivo, más que hacer las cosas distintas, ha sido convertir a la organización en lo más esbelta posible para sobrevivir el contexto.

Si tienen suerte y gracias a sus indicadores, las compañías entienden el corto plazo, pero el mediano plazo y la forma de evolucionar hacia los siguientes tres o cinco años permanece como una incógnita.

Pero mientras las organizaciones no se decidan a realizar acciones orientadas a generar cambios drásticos que puedan implicar incluso la redefinición del propósito mismo del negocio, van a ver limitada su capacidad de crecimiento y de crear soluciones que se ajusten al momento en el que vivimos.

Si bien la mayoría de las empresas carece de la posición, activos o apetito por el riesgo necesario para hacer que los cambios sean tangibles, no va a darse otro momento adecuado.

Las condiciones actuales del mercado y las nuevas necesidades que hoy tienen los clientes son la mejor provocación para enfrentarse ante la incertidumbre con un nuevo plan de acción que pueda impulsar la supervivencia a largo plazo de las empresas.

Por ello, es necesario que estas se atrevan a dejar atrás los procesos tradicionales de planificación estratégica. Están operando en un escenario complejo y complicado a la vez, en el que la coyuntura política y económica no hace más que presionar a todo el sistema en el que las empresas operan.

Y bajo este escenario, hay un gran riesgo de que las empresas puedan planear con grandes sesgos, como suponer que el modelo actual sigue siendo vigente y por lo tanto abierto a predicciones sobre el futuro o buscar elementos que refuercen lo que es familiar y controlable para evitar la confrontación con lo que es incómodo y extraño, como el momento actual.

La historia está llena de ejemplos de grandes marcas y empresas que ignoraron la necesidad de reinventarse y de atreverse a hacer las cosas de forma distinta como Blockbuster, Sears, Nokia o Kodak.

Ante la incertidumbre, el primer instinto es evitar todo riesgo, paralizar planes de desarrollo y anticipar contingencias de corto plazo.

Pero la propuesta va en el sentido contrario. Se trata de operar al mismo tiempo un proceso que abra los recursos de la empresa a todas las posibilidades y combinaciones imaginables y por imaginar, en el que se apliquen las variables que mayor incertidumbre provocan como si fuesen palanca de cambio para desde ahí elaborar soluciones, no solo ante el corto plazo, sino ante la necesidad de desarrollar oportunidades alternas al negocio actual.