Santiago del Estero, Lunes 24
Junio de 2024
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País

Tortura y muerte en una comisaría de Pilar: detuvieron a diez policías por el crimen de una mujer trans

Sofía Fernández fue encontrada sin vida en abril del año pasado en una celda de la sede policial de Presidente Derqui. Los oficiales aseguraron que se mató, pero los detalles de la autopsia revelaron que fue torturada hasta la muerte.

02/05/2024

La fiscalía de Género de Pilar ordenó este miércoles la detención de diez policías involucrados en el crimen de Sofía Fernández, una chica transgénero de 39 años que fue hallada sin vida el 11 de abril mientras estaba privada de su libertad en una celda de la comisaría 5° de Presidente Derqui.

Los efectivos que se encontraban esa noche en la sede policial primero dijeron que había fallecido por una muerte súbita y luego sostuvieron que se había quitado la vida, pero la autopsia al cuerpo de la víctima reveló un dato aterrador que hizo que la causa diera un giro inesperado: “Sofía tenía una tanga y un pedazo de colchón en la garganta, lo que hizo obstruir las vías aéreas”, informaron desde el Ministerio Público Fiscal al principio de la investigación.

Desde ese momento, los oficiales fueron imputados por incumplimiento a los deberes de funcionario público y el fiscal Gonzalo Aguero ordenó una serie de medidas de prueba que llevaron exactamente un año en terminar de analizarse. Con el correr de los meses, el caso pasó a una fiscalía especializada en género, ya que se trataba de un crimen de odio.

En las últimas horas, el fiscal Manuel Cayela, titular de la Fiscalía de Género de Pilar, procesó a cinco de ellos por el delito de “homicidio calificado por odio a la identidad de género, por concurso premeditado de dos o más personas y por ser perpetrado por miembros de la fuerza policial”, y ordenó su detención.

Además, también se procesó y efectivizó la detención del resto de los policías por “encubrimiento calificado por resultar el hecho precedente especialmente grave y por ser perpetrado por miembros integrantes de la fuerza policial y falsificación de documento público”.

Entre los fundamentos para pedir el arresto, los funcionarios tuvieron en cuenta el informe de la autopsia que determinó que Sofía fue torturada hasta su muerte. La pericia determinó que: “La muerte se debió al accionar de tres o más personas, al unísono mediante la reducción de la víctima por golpes con objetos duros y romos en torso y dorso, con una contusión de alta energía cinética en el rostro, que ocasionó trauma nasal y mandibular que aseguró su inconsciencia”.

“No cabe duda, además, de que fue violenta y fuertemente sujetada por sus cuatro miembros dada la presencia de huellas de prehensión, algunas con improntas ungueales. No se puede descartar la concurrencia de maniobras de abuso sexual por vía anal dado los hallazgos cito genéticos”, detalla el informe forense.

En cuanto al móvil, se llegó a la conclusión que fue “el odio por su identidad de género”. En el pedido de detención se adjuntaron una serie de chats entre los policías el día de la muerte, en donde se burlaban de Sofía por su condición. “Estos putos te denuncian así nomás. Es un hijo de puta el chabón, se le veía todos los huevos, tiene más huevos que yo”, fue uno de los tantos mensajes aberrantes incorporados en la causa.

Los policías detenidos por el homicidio son el subayudante Carlos Rodríguez, la sargento Yésica Isabel Núñez, la subteniente Viviana Ruiz, el sargento Gonzalo Germán Robles, y el oficial subayudante Ezequiel Francisco Ibañez Ávalos.

En tanto, los oficiales presos por encubrimiento son el titular de la comisaría, Daniel Eduardo Salerni, la subcomisaria Mirian Valor, la sargento Gabriela Miño, la oficial Camila Pitular y el oficial ayudante Gustavo Gabriel Camacho.

El hecho que terminó con la muerte de Sofía comenzó el sábado 8 de abril, cuando una vecina del barrio Villa Rosa llamó al 911 para informar que a su casa había ingresado una mujer con fines delictivos. De acuerdo a la versión de la denunciante, Sofía “saltó el paredón” de su domicilio y la “atacó a golpes” para robarle.

Minutos después, varios efectivos de la comisaría 5° de Presidente Derqui arribaron al lugar y la llevaron aprehendida. Sofía quedó alojada en una de las celdas de la sede policial, ubicada sobre la Ruta 8 entre Vicente López y Ambrosetti, donde pasó la noche.

Al día siguiente, Sofía fue indagada por el fiscal de la UFI N° 4 de Pilar, Gonzalo Agüero, pero se negó a declarar. Fue entonces que el funcionario pidió la prisión preventiva al juez de Garantías N° 7, Walter Federico Saettone.

Durante la medianoche de ese mismo lunes, su familia recibió la peor noticia. “Llegaron a mi casa y me dijeron que Sofía había fallecido por muerte súbita. Después me dijeron que se había suicidado. Nosotros no creemos esa versión. Sofía no se mató, a ella la mataron”, aseguró Mabel, hermana de la víctima.

Todas las sospechas cayeron sobre los policías que estaban de turno esa noche, aunque ellos negaron rotundamente las acusaciones y siguen sosteniendo que se trató de un suicidio.

El hecho de que el fallecimiento de Sofía ocurriera dentro de una comisaría hizo que el fiscal ordenara apartar a la policía de la provincia de Buenos Aires y solicitara la intervención de la Gendarmería Nacional, para que preservara el lugar de los hechos. La celda donde estaba alojada la víctima quedó cerrada y precintada.

Luego, se dio aviso a la Comisión provincial por la Memoria y al juez veedor de la Comisaría 5° de Pilar, que actuó en la detención de Sofía, así como también se notificó a la jefa Asuntos Internos del Ministerio de Seguridad.

Lo más difícil del hecho era avisar a la familia de la víctima sobre su trágico final. Para eso, la fiscalía convocó al Comité de Crisis, quien junto con Gendarmería y psicólogos de la Asesoría Pericial se encargaron de darle la triste noticia a su hermana, que vivía en el mismo terreno que Sofía, pero en casas separadas.

La incertidumbre entre los allegados de Sofía era total. Nadie sabía qué había pasado, ni tampoco por qué había sido detenida, descreyendo completamente de la versión de la vecina que llamó al 911 ese sábado 8 de abril. “Realmente no sabemos por qué la privaron de su libertad, dieron muchas versiones confusas y contradictorias. Sofía no era ninguna malviviente”, contó su hermana.

Lo que declaró la vecina esa noche fue que Fernández había entrado a su vivienda a robar: “Saltó el paredón y cuando la vecina la vio le dijo ‘qué haces acá’. Acto seguido, Fernández atacó a golpes a la mujer. No se sabe en qué estado estaba la implicada y cuál había sido el motivo por el cual escaló el muro”, señaló una alta fuente judicial. “La mujer fue citada a ratificar la denuncia y dijo exactamente lo mismo”, agregó.

A su vez, la misma fuente informó que a la vecina se le realizó un estudio en el Cuerpo Médico, para constatar las lesiones que presuntamente le habría producido Sofía esa noche.

Cuando la fiscalía fue notificada sobre la muerte de Sofía, convocaron a personal del SAME local y a médicos de la Gendarmería. Ambos constataron que el cuerpo de la víctima no tenía lesiones externas, por lo que el fiscal requirió una autopsia “lo más pronto posible”, según figura en el expediente.

Luego se secuestraron los libros de registro de ingreso y egreso de la guardia, la planilla de presentismo, de las horas CORES, y el legajo de Sofía Fernández, por el cual estaba detenida. También se solicitó las grabaciones del DVR que estaba instalado en la dependencia, sin embargo, el titular de la comisaría informó que “no estaba en funcionamiento”.

El cuerpo de Sofía fue trasladado a la Morgue de la localidad de Temperley, donde los peritos encontraron tanto su ropa interior, como un pedazo de colchón en el interior de la garganta de la chica trans. “Tenía una tanga y un pedazo de colchón. Esos elementos le obstruyeron las vías respiratorias”, explicaron desde la fiscalía.

Además, informaron que “no tenía lesiones externas de autodefensa”. En ese contexto, Gonzalo Agüero solicitó una pericia en las uñas de la víctima para “realizar un perfil genético y comparar las muestras ungueales de sus dos manos, y así determinar si hay ADN compatible con alguno de los acusados”.

La causa está en plena etapa de instrucción y el fiscal también requirió otros elementos probatorios que podrían ayudar a esclarecer el caso. Entre ellas, se solicitó un informe de las compañías telefónicas que impactaron los días 8, 9 y 10 de abril en la antena cercana a la comisaría donde ocurrieron los hechos. De allí salieron los aberrantes chats entre los policías.

“Lo único que sabemos es que Sofía falleció por una asfixia traumática. Lejos estamos de pensar que Sofía se suicidó. A Sofía la mataron. Hay muchas contradicciones en las declaraciones de las autoridades que estaban a cargo de ella esa noche”, le expresó su hermana.