Santiago del Estero, Domingo 29
Enero de 2023
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Opinión y Actualidad

Crítica de "El frío que quema", la montaña mágica

Greta Fernández y Roger Casamajor protagonizan el debut tras la cámara de Santi Trullenque, un gélido drama rural definido por un paisaje pirenaico tan hermoso como inhóspito.

25/01/2023

Por Àlex Montoya
Para Fotogramas

Tres miradas a cámara en primer plano de Greta Fernández, repartidas en cada uno de los tres actos de este poderoso drama rural con aires de western, determinan el tono: el primero, en una discusión con su marido (Roger Casamajor, enfocado del mismo modo por la cámara); el segundo, en un encuentro de insoportable violencia con un nazi; el tercero, en su escena final. Tres momentos que queman, como el frío que resquebraja la piel y penetra en los huesos de los desesperanzados, casi resignados, protagonistas de la áspera ópera prima de Santi Trullenque.

Situada en 1943 en un pueblo de Andorra, tierra de nadie cuyas montañas nevadas mudan en lugar de tránsito, muchas veces de muerte, de judíos que huyen del horror del Tercer Reich, El fred que cremanarra la oscura peripecia de una pareja (estupendos Fernández y Casamajor) que, inmersa en conflictos familiares de los que cruzan generaciones, acoge en su buhardilla a proscritos perseguidos por un obsesivo oficial alemán que viste con pieles y mata como afición. Un sádico nazi que, mucho menos sofisticado que Christoph Waltz, protagoniza un momento que se diría inspirado en el sensacional prólogo de Malditos Bastardos.

Si bien se pierde por momentos al poner el foco en sus elementos de folletín, infidelidades y odio entre hermanos, la película sí encuentra el camino adecuado cuando apuesta por el retrato casi costumbrista de esa pequeña comunidad que se maneja entre silencios, miradas delatoras, miseria y canciones transmitidas de padres a hijos. Y, sobre todo, cuando se abandona a la visceralidad en secuencias marcadas por unos personajes cuya moral pende del hilo de la supervivencia, y definidas por un paisaje tan inhóspito como bello, convertido en un personaje más de esta tragedia que comienza con una frase de John Steinbeck que sirve de aviso a lo que está por venir: “Toda bondad y heroísmo surgen de nuevo, para luego ser destruidos y volver a resurgir. El mal nunca triunfará, pero tampoco morirá”.

Para reflexionar sobre la naturaleza del Mal y sobre el odio que cruza generaciones.