Sábado 19
Junio de 2021
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Opinión y Actualidad

Regreso de la competitividad

Para que haya “más Ecuador en el mundo y más mundo en el Ecuador” debemos recuperar el proceso nacional de competitividad y de desarrollo industrial que tuvimos en el 2001, cuando se creó el Consejo Nacional de Competitividad, se lideró la propuesta de una Agenda Nacional de Competitividad y un Acuerdo Nacional de Voluntades firmado por setecientos líderes del país de diferentes sectores. Pocas propuestas de esa Agenda se cumplieron y el esfuerzo público-privado lamentablemente se diluyó en el tiempo.

11/06/2021

Por Alberto Rigail Cedeño
Para El Universo

Es un excelente momento para concertar una nueva Agenda Nacional de Competitividad y Desarrollo Industrial e involucrar al sector privado, la academia y al Gobierno. Una agenda clara con decisiones, acciones y resultados bien definidos sería una manifestación visible de nuestras verdaderas prioridades y compromisos con el país. Agenda que promueva un Gobierno que funcione, que facilite políticas y fortalezca instituciones y factores. Que desemboque en un entorno en el que las empresas y los emprendedores puedan prosperar con un alcance nacional y regional. Que nos haga subir del puesto 90 de 141 en el ranking del Índice de Competitividad Global (ICG) del Foro Económico Mundial. Solo la mejora en competitividad sistémica permitirá la mejora de la productividad, condición necesaria para cualquier mejora salarial futura.

Este esfuerzo debe ser encarado por todos los sectores empresariales e industriales, alineando a sus integrantes en un propósito compartido y trabajando en equipo para introducir mejoras en la competitividad de la cadena de valor. Buen ejemplo es el trabajo que realizan la Asociación de Exportadores de Banano del Ecuador y la Cámara Nacional de Acuacultura.

Las empresas aportando con decisiones estratégicas valientes, con mejores tecnologías, con nuevos modelos de negocios, innovación y mejora del talento humano, con el apoyo de las escuelas de negocios y los centros de emprendimiento e innovación de las universidades. La competitividad empresarial mejorará sin duda la rentabilidad de las empresas y la satisfacción de los consumidores, permitiendo que los productos y servicios pasen la prueba de la competencia internacional y traigan dólares para la economía. Y será clave para insertar a las empresas en la Industria 4.0, fundamental para reactivarse tras la crisis generada por el COVID-19.

En el ámbito personal, la competitividad parte desde la mentalidad y del afán de ser más; es una actitud ante la vida digna de personas que buscan dejar el conformismo. Pensar competitivamente es aceptar desafíos y estar listos para lograr muchas y mejores cosas en la vida, ya sea como empresarios, trabajadores o estudiantes; nos hace sentir energizados. Ser cada día más competitivos es una gran manera de poder contribuir al éxito del país. Implementar la competitividad tendría un altísimo impacto para el bienestar de los ecuatorianos, siempre que se adopte como política de Estado y como forma de hacer negocios y de trabajar. Por lo pronto tenemos un presidente, Gobierno y un ministro de Industrias que la valoran y que han manifestado la decisión de que la competitividad regrese a la agenda del país, nos toca arrancar y cada uno de nosotros hacer nuestra parte.